EDUCACIÓN Y CULTURA CIUDADANA

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¿QUÉ SIGNIFICA HACER TRABAJO SOCIAL?


Hoy por diferentes razones la sociedad reclama muchísimas ayudas de tipo psicosocial (acompañamiento en situaciones personales y de índole relacional e interpersonal para convivir en comunidad). Esto significa ofrecer apoyo a quien lo necesita; es una forma de reconocimiento al otro y un gesto de hacer el bien a nuestros vecinos sin esperar nada a cambio. Por ello, una acción sencilla como saludar previene una reacción negativa y estimula a sentir confianza o distensionar un malestar.

Así, como llevar una vida tranquila en el barrio, la vereda o la ciudad requiere de saber reconocer quién está a mi lado, hablar bien de los demás o prepararnos para trabajar en equipo, no olvidemos que de manera básica “quien da, recibe”. Desde esta lógica, hacer trabajo social es dar, colaborar, impulsar, generar, mostrar, converger en un momento o situación de necesidad en cualquier dimensión de la vida. Hacer trabajo social no es únicamente dar objetos materiales; es motivar, acompañar en consejos, prácticas u acciones positivas para que otro como ser viva mejor, encuentre el camino o disfrute de momentos más gratos.

Se nos olvida que compartimos un mismo planeta y viajamos en un universo de aprendizajes. Entonces, ¿por qué no compartir y vivir mejor para conformar una ciudadanía más amorosa, respetuosa, colaboradora, incluyente y organizada? Todo es posible si entendemos que dar un poco, es contribuir al mejoramiento colectivo, esto es, hacer trabajo social y no un título obtenido en la universidad después de aprender las teoría de la psicología, la sociología y otras ciencias; sembrar un árbol es una forma de trabajo social, ayudar a un mascota extraviada, visitar a un enfermo, acompañar y dialogar con los ancianos o con personas en situación de calle.

Estos ejercicios alivian las dolencia de otros y nos permiten aprender de sus experiencias. Así podemos pensar y edificar una ciudadanía incluyente que de manera generosa redistribuye las economías, pues una sociedad incluyente es sana, segura y saludable, es educada y mucho más democrática y participativa en todo sentido. A lo anterior es lo que los teóricos le denominan el paradigma del desarrollo humano y social, esto es, intentar entre todos disminuir índices de pobrezas, de inequidad y revertirlos en posibilidades de tener todas las necesidades humanas satisfechas, agua potable, buena salud, recreación, vivienda, empleo y educación entre otras.

Desde esta perspectiva nuestra sociedad requiere también más tranquilidad espiritual, más perdón, más paz, más amor y más entendimiento mutuo. Porque bien está escrito que las actitudes y los deseos están en nosotros, dependen de nosotros y son nuestra responsabilidad. Recordemos que si en la vida actual todo se comparte en la red, ¿por qué entonces no compartir un poco de nuestras fortalezas, como en el campo donde las mejores semillas se intercambian entre sí sus potencialidades? Lo mismo pasa con nosotros los seres humanos, somos mejores en la medida en que damos lo mejor; solo de esta manera todos recibiremos lo mejor. Esto equivale a tener un mundo mejor.

Hacer trabajo social es una forma de vida, una manera especial de dar lo mejor y una forma de equilibrio con la naturaleza. Hagamos desde el trabajo social una red de familias, de ciudadanos, de profesores, de jóvenes, de mujeres, de empresarios para la equidad y el bienestar humano. Aquí no se trata de poner en juego teorías complejas de las ciencias, sino por el contrario, de iniciar con acciones elementales pero concretas orientadas para el bien común, como el arte de saber convivir social y humanamente posible.

Finalmente les invito a promover una campaña ciudadana: “Ciudadanos por un bien común”, con frases sencillas de reflexión positiva, estampadas en camisetas, sitios de la ciudad o puestas en circulación en redes sociales. A modo de ejemplo dejo tres frases. “Yo hago el bien, sin mirar a quien” “Estoy positivamente conectado”  “En el saber vivir… está la magia de la vida”

Por José Darwin Lenis
OBSERVADOR CIUDADANO

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El Observatorio de Realidades Sociales es un servicio y un espacio de la Arquidiócesis de Cali para monitorear, interpretar, difundir e incidir en el conocimiento de las realidades sociales de la ciudad-región, con la perspectiva de acompañar a la ciudadanía en la construcción de alternativas de vida.

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